Hablar de las esquelas en España es hablar inevitablemente del diario ABC. Desde hace más de un siglo, la sección de esquelas de este periódico se ha convertido en una de las más conocidas y consultadas del país, hasta el punto de que muchas personas adquieren el periódico únicamente para leerlas.
A lo largo de su historia, las esquelas de ABC han dejado numerosas curiosidades que forman parte de la tradición periodística y funeraria española.
Aunque pueda resultar sorprendente, la sección de esquelas ha sido tradicionalmente una de las páginas más consultadas de ABC. Muchas personas la leen cada mañana para conocer el fallecimiento de familiares, amigos, antiguos compañeros de trabajo o personalidades de la vida pública. Esta costumbre continúa hoy tanto en la edición impresa como en la digital.
Las páginas de esquelas de ABC constituyen una auténtica crónica social. En ellas pueden encontrarse desde los fallecimientos de miembros de la realeza, políticos, empresarios, artistas o escritores, hasta ciudadanos anónimos cuyos familiares quisieron rendirles un último homenaje.
Consultar la hemeroteca de esquelas permite recorrer buena parte de la historia de España a través de los nombres y acontecimientos de cada época.
No todas las esquelas son publicadas por la familia. Es habitual que empresas, fundaciones, colegios profesionales, universidades, hermandades, administraciones públicas o asociaciones publiquen esquelas para expresar públicamente sus condolencias por el fallecimiento de una persona vinculada a la entidad.
En ocasiones, un mismo fallecimiento puede dar lugar a decenas de esquelas diferentes, cada una firmada por familiares, amigos, compañeros de trabajo o instituciones.
Aunque la mayoría de las esquelas ocupan pequeños espacios, ABC dispone de varios tamaños, incluyendo formatos de página completa. Estas grandes esquelas suelen reservarse para personalidades de especial relevancia o para homenajes colectivos y representan una de las formas más solemnes de despedida publicadas en la prensa.
A lo largo de los años, algunas esquelas de ABC se han hecho famosas por incluir frases llenas de cariño, recuerdos familiares o incluso toques de humor. En la hemeroteca del periódico pueden encontrarse mensajes tan originales como:
«¡¡¡Te vas sin dejarnos la receta de la paella de escabeche!!!»
«Manolo, no nos esperes levantado, ya iremos llegando... tú a tu aire.»
También se han publicado despedidas con apodos cariñosos, referencias personales que solo comprendían familiares y amigos o emotivos mensajes que reflejan la personalidad del fallecido. ABC ha recopilado en varias ocasiones algunas de las esquelas más curiosas aparecidas en sus páginas.
Uno de los aspectos más llamativos es que el diseño de las esquelas de ABC ha permanecido prácticamente inalterado durante décadas. El tradicional recuadro negro, la composición tipográfica y la estructura del texto forman parte de una imagen reconocible para varias generaciones de lectores.
Esa continuidad ha contribuido a convertir las esquelas de ABC en un auténtico símbolo de la prensa española.
Las esquelas son una de las formas más antiguas y respetuosas de comunicar el fallecimiento de una persona. Aunque actualmente es habitual encontrarlas en periódicos, páginas web especializadas o medios digitales, su historia se remonta muchos siglos atrás. Conocer el origen de las esquelas permite comprender cómo ha evolucionado la manera en que las sociedades informan de una defunción y rinden homenaje a quienes han fallecido.
Mucho antes de que existieran los periódicos o Internet, la noticia del fallecimiento de una persona se transmitía de forma oral. En pequeños pueblos y ciudades, eran los propios familiares, vecinos o representantes de la comunidad quienes comunicaban la pérdida. En muchas localidades europeas, especialmente a partir de la Edad Media, las campanas de las iglesias desempeñaban un papel fundamental. Cada toque anunciaba un fallecimiento y, en ocasiones, permitía identificar si había muerto un hombre, una mujer o un niño.
Esta necesidad de informar a la comunidad fue el primer paso hacia la creación de las esquelas. Aunque todavía no existían como documentos impresos, ya cumplían su función principal: comunicar una defunción y facilitar la asistencia a los actos funerarios.
Las primeras esquelas aparecieron de forma muy limitada durante la Edad Media. Eran documentos manuscritos redactados por escribanos o instituciones religiosas para informar a monasterios, parroquias, autoridades civiles o familias importantes del fallecimiento de una persona.
Estos avisos no estaban destinados al público general, ya que la escritura era costosa y la alfabetización era muy reducida. Sin embargo, constituyen el antecedente directo de las actuales esquelas y de los modernos anuncios de defunción.
La invención de la imprenta por Johannes Gutenberg en el siglo XV marcó un antes y un después en la comunicación escrita. Gracias a esta innovación fue posible reproducir documentos con rapidez y distribuirlos entre un número mucho mayor de personas.
Durante los siglos siguientes comenzaron a imprimirse hojas informativas y pequeños avisos funerarios que pueden considerarse los precursores de las esquelas modernas. Aunque su difusión todavía era limitada, ya respondían a una necesidad social muy clara: informar públicamente del fallecimiento de una persona y convocar a familiares y allegados.
El verdadero desarrollo de las esquelas en periódicos llegó entre los siglos XVIII y XIX, coincidiendo con la expansión de la prensa escrita. Los diarios comenzaron a reservar espacios específicos para publicar anuncios de defunción, permitiendo que la noticia llegara rápidamente a miles de lectores.
Esta práctica se convirtió en una costumbre profundamente arraigada. Publicar una esquela ofrecía varias ventajas:
Con el paso del tiempo, prácticamente todos los grandes periódicos incorporaron una sección dedicada exclusivamente a las esquelas.
Durante el siglo XX las esquelas experimentaron una importante evolución tanto en su diseño como en su contenido. Dejaron de ser simples anuncios informativos para convertirse en un homenaje personalizado.
Comenzaron a incluir fotografías, símbolos religiosos, poemas, frases de despedida, dedicatorias familiares y mensajes de agradecimiento. También fue frecuente que empresas, asociaciones, colegios profesionales y entidades públicas publicaran esquelas para mostrar su respeto por compañeros, directivos o personas vinculadas a la organización.
En muchos países, la publicación de una esquela pasó a formar parte de las tradiciones funerarias más habituales.
A pesar de los cambios tecnológicos, la finalidad de las esquelas apenas ha variado con el paso de los siglos. Continúan siendo una forma respetuosa de comunicar un fallecimiento, honrar la memoria del difunto y reunir a familiares y amigos en torno a un último homenaje.
Además de informar, las esquelas cumplen una importante función social. Permiten expresar públicamente el cariño hacia la persona fallecida y ofrecen un espacio para que la comunidad acompañe a la familia en momentos especialmente difíciles.
La esencia permanece intacta: recordar a quienes nos dejaron y compartir ese recuerdo con las personas que formaron parte de sus vidas. Estos anuncios de defunción han acompañado a generaciones enteras y continúan siendo una tradición profundamente arraigada en nuestra sociedad.
Las esquelas suelen incluir abreviaturas y expresiones de origen latino que han permanecido prácticamente inalteradas durante siglos. Estas fórmulas transmiten respeto, recuerdo y esperanza, y forman parte de la tradición funeraria de numerosos países. Aunque muchas personas las reconocen, no siempre conocen su verdadero significado.
A continuación explicamos las principales nomenclaturas latinas utilizadas en las esquelas y el origen de cada una de ellas.
La abreviatura D.E.P. significa «Descanse en Paz», una expresión muy utilizada en España y en los países de habla hispana.
Aunque las palabras están en español, su origen se encuentra en la antigua fórmula latina Requiescat in Pace, utilizada desde hace siglos en la liturgia cristiana. Con el tiempo, esta expresión se tradujo a distintos idiomas, dando lugar al conocido «Descanse en Paz».
Es, probablemente, la inscripción más frecuente en las esquelas españolas y suele aparecer inmediatamente debajo del nombre del fallecido.
La abreviatura R.I.P. corresponde a la expresión latina Requiescat in Pace, cuya traducción literal es:
«Que descanse en paz».
Su origen se remonta a las primeras comunidades cristianas y comenzó a utilizarse en inscripciones funerarias desde los primeros siglos del cristianismo. Con el paso del tiempo se convirtió en una de las fórmulas funerarias más extendidas del mundo.
En la actualidad sigue siendo la expresión más habitual en países de tradición anglosajona como Reino Unido, Estados Unidos, Irlanda, Canadá o Australia, aunque también aparece en lápidas, monumentos funerarios y esquelas de numerosos países europeos.
La abreviatura R.I.P.A. es una variante menos frecuente de R.I.P. y suele interpretarse como:
Requiescat in Pace. Amen.
Su traducción es:
«Que descanse en paz. Amén.»
La palabra Amen, incorporada al latín desde el hebreo y utilizada desde los primeros tiempos del cristianismo, significa «así sea» o «que así sea». Añadirla al final de la expresión refuerza el carácter de oración por el descanso eterno del difunto.
Aunque R.I.P.A. no constituye una fórmula litúrgica oficial diferenciada, puede encontrarse en algunas lápidas, recordatorios funerarios, necrológicas y esquelas, especialmente en ámbitos de tradición católica. Su uso es mucho menos frecuente que R.I.P., pero conserva el mismo sentido de respeto y esperanza cristiana.
Una variante menos conocida es R.I.E.P., correspondiente a la expresión latina:
Requiescat in Aeterna Pace
Su significado es:
«Que descanse en la paz eterna».
Aunque su uso es menos frecuente, puede encontrarse en determinadas lápidas antiguas, cementerios históricos y documentos religiosos.
Una de las expresiones funerarias más antiguas del mundo romano es:
Sit Tibi Terra Levis
Su traducción literal es:
«Que la tierra te sea ligera».
Esta fórmula aparece en numerosas lápidas de la Antigua Roma y expresa el deseo de que el descanso del difunto sea sereno y sin sufrimiento.
Con frecuencia aparece abreviada como:
S.T.T.L.
Aunque hoy prácticamente no se utiliza en las esquelas modernas, sigue teniendo un enorme valor histórico y constituye uno de los primeros ejemplos de inscripciones funerarias en Occidente.
En algunos países puede encontrarse simplemente la abreviatura R.P..
Dependiendo del contexto puede interpretarse como:
Requiescat in Pace («Que descanse en paz»).
Requiescat Pacifice («Que descanse pacíficamente»).
Su utilización es mucho menos común que R.I.P. y suele aparecer en inscripciones antiguas o en determinados contextos religiosos.
Aunque no constituye una oración funeraria propiamente dicha, la expresión latina In Memoriam significa:
«En memoria de».
Se utiliza para dedicar homenajes, aniversarios de fallecimiento, placas conmemorativas, monumentos y publicaciones dedicadas al recuerdo de una persona.
Es muy habitual en aniversarios, misas de recuerdo, esquelas conmemorativas y páginas dedicadas a preservar la memoria del fallecido.
Otra de las expresiones tradicionales de la liturgia cristiana es:
Requiem Aeternam
Forma parte de una oración más extensa:
Requiem aeternam dona eis, Domine.
Su traducción es:
«Concédeles, Señor, el descanso eterno».
Esta frase aparece frecuentemente en funerales católicos y constituye el origen del conocido concepto de Misa de Réquiem, celebrada por el eterno descanso del alma del difunto.
Muy relacionada con la anterior encontramos la expresión:
Lux Aeterna
Procede de la oración:
Et lux perpetua luceat eis.
Su significado es:
«Y brille para ellos la luz eterna».
Es habitual encontrarla en lápidas, iglesias, monumentos religiosos y textos litúrgicos dedicados los difuntos.
Cuando la oración hace referencia a varias personas fallecidas se utiliza la forma plural:
Requiescant in Pace
Su traducción es:
«Que descansen en paz».
Puede verse en monumentos colectivos, memoriales, panteones familiares o inscripciones dedicadas a varias personas.
El latín fue durante siglos la lengua oficial de la Iglesia y de buena parte de la cultura europea. Las ceremonias religiosas, los documentos eclesiásticos y las inscripciones funerarias se redactaban en este idioma, lo que hizo que muchas de estas fórmulas se conservaran hasta nuestros días.
Además de su uso religioso, el latín fue durante siglos la lengua del conocimiento, del derecho y de la cultura en Europa. Por ello, las expresiones funerarias escritas en este idioma adquirieron un carácter solemne y universal que aún hoy se mantiene.
Aunque actualmente la mayoría de las esquelas están redactadas en el idioma propio de cada país, las expresiones latinas siguen utilizándose por su valor histórico, su solemnidad y el profundo significado espiritual que transmiten.
Las fórmulas más habituales que pueden encontrarse en esquelas, lápidas y recordatorios son:
Las expresiones latinas utilizadas en las esquelas representan mucho más que simples abreviaturas. Constituyen un legado histórico y cultural que ha acompañado a las ceremonias funerarias durante casi dos mil años. Desde las antiguas inscripciones romanas hasta las esquelas publicadas hoy en periódicos y medios digitales, estas fórmulas siguen expresando respeto, recuerdo y esperanza.
Aunque cada cultura y cada religión poseen sus propias tradiciones funerarias, expresiones como D.E.P., R.I.P. o In Memoriam continúan siendo símbolos universales de homenaje a quienes han fallecido y una forma solemne de mantener viva su memoria.